La educación en peligro

educacion-en-peligro-laLa edición que estoy leyendo de La educación en peligro, de Inger Enkvist, es de 2010. Me la ha tenido que pasar mi hermana para llegar a fijar mi atención en estas páginas políticamente incorrectas y, por lo tanto, polémicas.

El propósito principal de Enkvist, pedagoga sueca, es describir el daño que una concepción rousseauniana del sujeto ha causado a la educación y, por lo tanto, al educando. El centro de esta concepción es la subjetividad del alumno, el a priori de su autonomía, su exigencia de motivación y de facilitación de las tareas, e incluso la relatividad de los conocimientos acerca del ser humano.

La autora pone la mira en la educación sueca, modelo de muchos países. Pero lo importante es que muchos de los fenómenos -y de las consecuencias- descritos son fácilmente reconocibles por los que se dedican a la educación en tantos lugares del mundo, como España o los países latinoamericanos.

Llaman la atención las preguntas que aparecen en la descripción del libro que hace la editorial: “Los cambios introducidos en la educación han sido adoptados en nombre de la democracia, pero ¿quiso alguna vez la población que sucediera lo que ha sucedido en nuestras escuelas e institutos? ¿Entendieron los propios políticos lo que decidieron? ¿Buscaban los autores de las reformas el resultado que ahora vemos?”. Estas preguntas no solo suponen una acusación al ámbito político, culpable de haber transformado la educación por razones ideológicas. Son, también, una invitación acertada a leer el libro de Enkvist.

La educación en peligro

Hacia una nueva educación

Desde que empecé a dirigir y evaluar propuestas de intervención educativa, a reflexionar sobre el estado de la cuestión y a esbozar un marco teórico coherente, se dibujan dentro de mí las que desean convertirse en líneas de una nueva educación. No de una educación concebida en términos de la modernidad ilustrada, no; más bien, la de una en consonancia con las nuevas realidades que desde hace pocos años emergen con fuerza. Los conceptos clave que de momento parecen imponerse como configuradores de lo que propongo son:

flexibilidad – fluidez – autonomía – tecnología – expresión – trabajo en equipo – creatividad – emprendimiento – generosidad – cultura – identidad.

¿Hay más conceptos clave? Seguramente. ¿Cómo se relacionan entre sí? Si, por ejemplo, tomamos el de “tecnología” (entendido aquí como TIC), podemos darnos cuenta fácilmente de cómo favorece la flexibilidad, la fluidez o la autonomía en determinados procesos; incluso el trabajo en equipo, a través de sus herramientas de comunicación y de tarea compartida.

Una última pregunta, al menos de momento: ¿es posible una transición del antiguo modelo a uno nuevo de las características que planteo?

Hacia una nueva educación