Assange, holograma 3D: la narración y la creatividad

Creo que fue a fines de septiembre cuando leí la noticia: Julian Assange, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, acababa de dar una conferencia sobre tecnología en Estados Unidos. No tardé mucho en tuitear un “¡Genial!”, junto con los enlaces a las imágenes y vídeos que probaban la verdad del hecho.

Lo sorprendente es que Assange no había salido de Londres, y menos aún de la embajada; y, sin embargo, se le veía muy a gusto contestando parloteando en Massachusetts, sentado en una silla igual a la de su acompañante. ¿Bilocación? Sí y no: sí, porque nuestro personaje estaba en dos lugares al mismo tiempo; no, porque, como en los espectáculos de magia, la desobediencia a las leyes de la física tenía truco. La comprensión del fenómeno, por tanto, recluía mi sorpresa a los primeros momentos.

Y, sin embargo, la expresión que se me escapó fue: “¡Genial!”. Y es que no estaba pensando en la bilocación, sino en la creatividad. El truco empleado era, nada más y nada menos, el holograma: una realidad ficticia a la que mi generación se acostumbró a bordo de las naves interestelares de Star Wars. Ficticia porque, a pesar de que sus orígenes se remontan a la mitad del siglo pasado, hasta hace relativamente poco habitaba, tal y como la imaginamos, en un relato. Real, porque, a pesar de no escapar aún de la proyección desde una pantalla (por algo el acompañante mira al suelo de vez en cuando), el truco parece funcionar. Vislumbro en esto la primacía de la imaginación y de la narración sobre la técnica: al fin y al cabo, ambas comparten la palabra invención.

La pregunta que ahora me hago es: ¿ocupa la narración por derecho propio un lugar privilegiado en el proceso educativo? Yo pienso que sí. Porque la narración, la invención de historias, nos hace dueños del espacio y del tiempo, al convertirlos en campo en el que jugar a provocar encuentros creativos, de los que surjan multitud de posibilidades.

Son estas, como ves, pocas líneas como para profundizar en el fenómeno narrativo en relación con la educación. Insuficientes, incluso, para mencionar otras dos fuentes de conocimiento y creatividad: la poesía y la metáfora. Pero espero que hayan servido para presentarme ante ti como un holograma e iniciar una conversación que rompa los límites cotidianos del tiempo y del espacio.

Assange, holograma 3D: la narración y la creatividad

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